lunes, 29 de febrero de 2016

Segunda beta y un ligero coqueteo con otra clínica

Hoy tuve cita para mi segunda beta, no entiendo la necedad de la clínica por volver a sacar más sangre, entiendo que es el protocolo y que eso a ellos los protege de diferentes situaciones donde pudieran salir alterados los resultados o un imprevisto aumento o disminución, en fin, en estas cosas hay que seguir las instrucciones al pie de la letra, ellos son los expertos por más que sientas que sabes más que ellos por todo lo leído, vivido y sentido. Si vas a poner en duda todo lo que digan los médicos, biólogos y enfermeras el martirio del proceso es mucho peor. 
Estando ahí me encontré con el director de la clínica, le expliqué que mi ansiedad era saber cuándo podíamos volver a empezar, que sentía que la edad se me estaba viniendo encima y mi angustia estaba dirigiendo mi existencia y francamente, así no se puede vivir. 
Con mucha paciencia, me explicó la importancia de hacer dos pruebas, me dijo que en caso de confirmar el negativo, él y su equipo analizarían paso por paso qué fue lo que pasó para ver qué sigue, me dijo que no me desanimara, que hay caminos todavía y que en el transcurso de la semana me llamarían para hacer una cita conmigo y sentarnos a estudiar todas las posibilidades. La verdad es que eso me hizo sentir mejor y me levantó un poco el ánimo para volver a empezar en cuanto sea posible. 
Saliendo de ahí me llamaron de otra clínica donde hace tiempo hablé para pedir informes y hoy temprano pregunté si podían recibirme. La doctora estaba llegando y tenía un espacio para escucharme y analizar mi caso. En cuanto me llamaron me dirigí hacia allá, no estaba muy lejos y ya había pedido el día en el trabajo para... para llorar mi pena, creo.

Me recibió la doctora C. desde que entré sentí buena vibra y que estaba entendiendo todo el proceso, se reía de mi humor negro y sarcástico del que suelo echar mano cuando me siento vulnerable por algo o quiero mitigar el dolor, al cabo de 20 minutos ella participaba de los chistes y hasta llegó a compartir conmigo experiencias personales que aligeraron el encuentro y rápidamente me hicieron sentir cómoda. No me dijo nada nuevo, nada que no supiéramos, hizo énfasis en que lo más urgente es recuperar los óvulos de buena calidad y ya posteriormente, evaluar la receptividad endometrial, pero primero lo primero y lo más urgente. Me preguntó cómo me sentiría considerando la ovodonación y si estaría dispuesta a un proceso así. 
Revisó mis estudios, analíticas, histerosalpingografía, resonancia, vio el video de mi histeroscopía y laparoscopía y bueno, sí me dijo que el útero era muy pequeñito pero que había que esperar a ver si con estudios lograba distendir, que eso es lo más importante. Me dio una receta donde me pidió seguir con el ácido fólico y regresar una semana después de tener el periodo. 

Le pregunté sobre las muestras de esperma vitrificada que tengo en la otra clínica, si podían trasladarse, me dijo que sí, que es un procedimiento sencillo y no se corre riesgo, lo único que se necesita es el consentimiento del donante. He ahí el problema. Hace semanas que no hablo con el "señor donante" y por como lo pude escuchar la última vez, me parece que él ya no está dispuesto a seguir en esto y no va ni a dar una muestra más, ni a consentir que se muevan las muestras, ni siquiera tengo claro si me dejará utilizar las que ya existen. Pero ese es tema para después, ahorita lo primero es que me digan cuándo podemos volver a empezar y extraer todos los óvulos sanos posibles, todos, todos, todos. Y tengo que analizar si me quedo en la clínica donde estoy o valoro la posibilidad de mudarnos. Esto lo veré a partir de la actitud y las opciones que me planteen donde estoy actualmente. 

Ahora toca esperar a que me vuelvan a llamar para confirmar el negativo, suspender todos los medicamentos, probablemente llorar el resto del día para acabar de sacar toda la frustración y la tristeza contenida y nada, intentar sonreír para empezar con todos los ánimos. 
Para acabar febrero con broche de oro, amanecí con un resfriado espectacular. ¡Sé que la vida no es justa pero ahora sí, se está ensañando conmigo!

domingo, 28 de febrero de 2016

Saliendo de la obscuridad y preparando el plan B

Han pasado 23 horas desde que me dieron el resultado de la beta negativa tras FIV. Ayer sentía que el mundo se me venía abajo y lo peor es que tuve una comida familiar en casa de mis papás, donde me tocó jugarle a la anfitriona y atender 16 invitados. Creo que fue la peor parte del día, tener que poner cara de "aquí no pasa nada" "yo soy la hija independiente, soltera, exitosa, guapa y que es feliz como está" porque nadie se atrevió a preguntarme si había tenido hijos en mi matrimonio o si pensaba tenerlo, la única pregunta incómoda fue a cargo de una de las señoras amigas de mi mamá que quiso saber si "de plano no tenía pareja ni nada", exactamente no sé a qué se refería con el "ni nada" porque perro que me ladre si tengo y 3, me quedé pensando y tranquilamente dije, terminé hace no mucho una relación importante, apenas estoy saliendo de eso... 

Por la noche llegando a casa, fue imposible contener tanta tristeza acumulada durante el día, lloré y lloré por horas hasta quedarme dormida. Esta mañana amanecí muy temprano y lo primero que hice fue abrirme una cuenta nueva de Twitter y escribir directamente a la famosa #ifertilpandy de la que tanto he leído y seguido en este tiempo pero que todavía no me atrevía a participar. Seguido de eso, decidí mudar mi blog de wordpress a blogger porque me parecía que era mucho más fácil de editar y también como lectora, es mucho más fácil encontrar las entradas que interesan y poder seguir a tantas personas que por aquí escriben lo que van sintiendo. 


Cerca de las 11 de la mañana decidí que esto no iba a acabar conmigo, que tengo que seguir luchando por lo que quiero conseguir y así lo haré. Para las 12:30 ya tenía concertada una cita en una clínica nueva y había contactado a una chica que estoy segura me ayudará en todo este nuevo intento. He pasado la mañana leyendo todo de nuevo, haciendo nuevas búsquedas, tratando de contestar preguntas por diferentes medios. Nada me quita la tristeza que tengo ahorita, pero quiero pensar que nada está perdido y todavía tengo tiempo para rescatar algunos óvulos de buena calidad y lograr esos embriones bonitos y sanos para implantar. 


Por lo pronto tengo que decidir dónde empezaré el siguiente ciclo, si quedarme en mi clínica o intentar una clínica nueva. No me voy a rendir, voy a llorar todo lo que tenga que llorar pero mientras seguiré investigando, preguntando, comparando técnicas, costos, opciones. He llegado hasta aquí y ya no me van a parar. 

Un día después del negativo

No sé ni cómo empezar esta entrada, en México son las 9:15 de la mañana, llevo despierta desde las 6 y me logré dormir (con ayuda externa) como a las 2. Mis ojos los tengo casi cerrados de lo hinchados que están de tanto llorar anoche. 
Ayer tuve la primera beta post transferencia de 3 embriones: Negativo. El doctor me dijo que continuara con la progesterona hasta la segunda beta que es el lunes por cualquier error que hubiera podido haber en el laboratorio, es nada más por no dejar. Me parece innecesario, la beta salió en ceros.

La realidad es que ya me imaginaba que esto iba a pasar, desde que empecé con todo esto el problema principal ha sido el endometrio. Debido a mi malformación, mi querido útero unicorne, mi endometrio no alcanza un grosor adecuado para la implantación, lo más que hemos logrado y con mucha estimulación ha sido 6.5 mm lo cual complica mucho lograr que los embriones quieran quedarse anidados ahí, aunado a eso, un útero como el mío tiene problemas de irrigación sanguínea así que es casi imposible lograr una comunicación adecuada entre el embrión y el endometrio, no hay receptividad apropiada. 
Aún cuando estás clara que las probabilidades son muy escasas y prácticamente sabes que no ha funcionado, siempre hay esa posible esperanza, la creencia del milagro, la posibilidad que rompa la regla y las estadísticas. Siempre existe y fantaseas con la idea que se pueda, la realidad es que el golpe es terrible y muy poca gente lo entiende. 

En estos 13 días de espera tuve todo tipo de sentimientos, había días donde estaba tranquila, visualizando e imaginando que estaban conmigo y se estaban haciendo su propia camita para quedarse arropados en mi, hablé mucho con ellos, hablamos del trabajo en equipo, de lo mucho que nos íbamos a necesitar en el proceso. También había días que sentía que no había posibilidades, que habíamos desperdiciado 3 embriones y que tal vez lo mejor hubiera sido congelarlos hasta alcanzar un mejor endometrio en otro ciclo. Después llegó la tormenta, pensar que empecé con todo esto cuando tenía 38 años pero que ahora estoy a 6 meses de cumplir los 40 y tengo pavor de no encontrar suficientes óvulos en buen estado y sanitos. Estoy aterrada, esa es la realidad. 

Ahorita quisiera que terminara ya esto para que me digan cuándo puedo volver a empezar, me urge que me extraigan todos los óvulos posibles de aquí a diciembre, tener una buena reserva vitrificada y después ya intentar la implantación, pero lo urgente es tenerlos ya o seguirá pasando el tiempo y cada vez tendré menos posibilidades de tener óvulos sanos.  

Nunca imaginé, como seguramente ninguno de los que pasan por estos procesos, que viviría algo así. Desde niña me vi claramente formando una familia, teniendo dos hijos, perros, un esposo, un trabajo.... No sé cómo hacer para dejar de culparme y quitarme el sentimiento de arrepentimiento tan espantoso que tengo por haber dejado pasar tanto tiempo, pensando que todo estaba bien, que sería sencillo y ahora con el tiempo encima, con la presión de la calidad ovárica, la comprobación que mi útero simplemente no da el ancho (en lo connotativo y en lo denotativo) y sumado a todo eso, sin pareja. Ese último tema me tiene por demás angustiada ya que hablé con mi ex en estos días y en un arrebato de nervios, enojo, ansiedad, no lo sé, me dijo que probablemente el ya no quisiera que se utilizaran sus muestras para futuros intentos. Vamos, que por donde la vea, estoy fregada. No he tenido una buena noticia en meses y meses, se me están acabando las fuerzas y no veo de dónde voy a sacarlas para empezar el plan B. Hoy no es un buen día, se me vienen a la cabeza los peores pensamientos, tal vez mañana encuentre una luz. 

martes, 23 de febrero de 2016

Los 39 me están pesando

Entre la cantidad de medicinas y hormonas que estoy tomando y la incertidumbre de la espera que te juega malas pasadas con la mente, empiezo a entender esto de la desesperación de "no saber" mientras van pasando los días. 
patience.
Ayer pasé cerca de 5 horas leyendo en internet sobre FIVs, infertilidad, síntomas, dudas, enojos, frustraciones, positivos, milagros, en inglés, en español, en Europa, en México, en Estados Unidos, blogs, foros, artículos médicos, todo lo que se puedan imaginar.
Creo que en el noveno día de beta espera ya la interpretación que haces de absolutamente todo lo que sientes, piensas o percibes se vuelve una obsesión tal que no te permite pensar en ninguna otra cosa. Es imposible seguir así, paso de una felicidad absoluta a un llanto descontrolado, a sentirme total y absolutamente segura que se logró la implantación y que estoy embarazada a la negación y frustración que me han acompañado en todo este proceso y que siempre me han llevado al mismo resultado... Quiero pensar que somos muchas así, que te come la cabeza, que te duele el pecho de la ansiedad, que los ojos te traicionan y no sabes en qué momento se van a inundar sin importar quién esté enfrente, me siento tan desesperada, tan sola, tengo pánico de otro negativo y no sé de dónde sacaré las fuerzas (y el dinero) para volver a empezar.
Lo que me tiene mal desde ayer es mi edad. No puedo dejar de culparme por no haber sido precavida, por no haber planeado bien las cosas y haber hecho una revisión más exhaustiva de mi cuerpo, ningún médico se había percatado de mi útero unicorne, yo jamás imaginé que podría tener algo malo, de haber sabido todo esto hace unos años no me hubiera esperado tanto porque ahora, aunado a la malformación, tengo el tiempo contra reloj, empecé con todo esto cuando tenía 38 años, ahora estoy a 6 meses de cumplir 40. No puedo dejar de pensar que cada mes que pasó se desperdició una oportunidad más de extraer todos los óvulos sanos posibles. Si hubiera sabido todo esto antes, no estaría viviendo esta tortura, me aterra pensar que no voy a lograr obtener los óvulos sanos que necesito para lograr tener mi bebé, en mi o en un vientre subrogado, pero mío.
Veo para atrás y no puedo evitar sentir un arrepentimiento terrible por las decisiones que tomé, y también las que no tomé, en mi vida. Mucho estudio, mucho éxito profesional, viajes por todo el mundo, asegurar un patrimonio, miles de noches de fiesta, una relación llevada a su máxima locura pero que al final no resultó y me quedé sin formar mi familia y sin amor.
Nunca había tenido problemas con mi edad, me sentía joven, guapa, exitosa, asertiva. La gente siempre me calcula menos años, hasta 8 y 10 menos de los que tengo y yo me la creí también. Hoy por hoy nada me está pesando más que tener 39 años. Si no hubiera esperado tanto tiempo, podría tener óvulos en excelentes condiciones y vitrificados y no tendría esta preocupación extra.
Sé que hoy tengo que pensar en positivo, que estoy embarazada y que esto va a funcionar, que no debo adelantarme a lo que no ha pasado, pero no lo puedo evitar, mis pensamientos me están volviendo loca. Me siento terriblemente confundida, creo que no estoy pudiendo manejar tanta tensión. Intentaré seguir trabajando...

lunes, 22 de febrero de 2016

Una semana después de la transferencia

Empecé este blog la semana pasada, lo empecé para mi, para poder escribir todo lo que estaba sintiendo y si tenía suerte, por ahí alguien me leería y si no, no pasaba nada, la sola terapia de escribir ayuda profundamente.
La semana pasada transcurrió bastante bien, pude dormir casi todos los días, mis sanas 8 horas, esto no me pasaba desde hace más de un año que las cosas empezaron a ir mal con mi ex. Curiosamente, desde el día que empecé el tratamiento he logrado dormir mejor y aunque todavía me despierto en la noche y sigo suspirando por el espacio vacío junto a mi, a veces buscando unos brazos ausentes o una espalda a la cual me pegaba si hacía frío, dentro de todo el drama y la telenovela del abandono, he logrado dormir.
Ha sido fácil organizar las medicinas, suplementos y demás indicaciones de la clínica: ácido fólico, vitamina C, Tiaminal, Aspirina Protect, la progesterona, la inyección de Clexane, el Meticortén, vitamina E... El reposo, la espera, el primer control de estradiol y progesterona. Todo eso lo he llevado bien. Toda la semana estuve en casa, bendito Netflix y benditas series, bendito mi Kindle y Amazon... así se pasaron 8 días. Extraño a mis perros terriblemente, pero con un reposo moderado es imposible vivir con mis 3 westies dando vueltas por toda la casa y queriendo bajar al jardín cada dos horas. Todos estos días utilicé ropa holgada y cómoda, ayer domingo me puse unos jeans, qué martirio, la hinchazón de los medicamentos es detestable, me siento como un globo y seguro me veo como uno pero de Cantoya.
Hoy fui a trabajar, me paseo por los pasillos como si nada hubiera pasado, aludiendo mi ausencia a los excesivos contagios de influenza que han brotado por toda la ciudad. Trabajar en una escuela es lo peor para este tipo de enfermedades. Había una parte de cierto en todo esto, una infección en estos momentos sería muy poco recomendable para la implantación y el desarrollo de los embriones. He de confesar que no avancé mucho, más bien mi productividad fue muy poca, estuve revisando correos de la semana de ausencia, un pendiente por aquí, otro más por allá, pero la realidad es que no podía concentrarme mucho y perdí todo el día haciendo nada.
A media mañana tuve cita con mi terapeuta. Las dos últimas veces he salido un poco descorazonada del consultorio, entiendo que ella está haciendo su trabajo, pero ha sido un tanto insistente en que empiece a estudiar todas las posibilidades que se van presentando, cambiar el donante, resignarme a que mi querido útero unicorne con cuerno rudimentario no comunicante no quiera albergar un bebé, que mis óvulos sigan envejeciendo en todo este proceso y haya que tomar otras decisiones, etcétera. Ha sido tremendo y me siento un poco aplastada ante tanto sentimiento. Seguramente las hormonas no ayudan nada pero si pudiera, este día lo tachaba del calendario.
Ahora estoy en casa y decidí que era mejor escribir para desahogar el tema y seguir la recomendación de mi terapeuta. Nada de estar sobre pensando las cosas, nada de estar anticipando lo que no ha pasado, nada de estar haciendo hipótesis o enfrentando miedos. Hoy toca ser positiva y hablar con los 3 embrioncillos que están dentro. ¿Qué he estado medio decaída y poco tolerante? Hay que explicarles: a ver chicos, esto que estamos sintiendo se llama tristeza, y así es el mundo, así es la vida acá afuera, hay días tristes, pero de todo se sale, todo pasa y juntos vamos a vencer este sentimiento que está ahogándome mientras se atraviesa con el miedo y la incertidumbre y haremos frente a esta espera trabajando en equipo. Son míos, son MI proyecto, soy de ustedes y para ustedes.

La meditación de hoy irá acompañada de la imagen de mi fondo de pantalla del celular (carta de la receptividad del Tarot Osho). Hablar con mis 3 embriones, fuertes y luchadores por quedarse, no negar la tristeza, la soledad y la frustración que genera la impotencia. Haciendo equipo ellos sentirán mi fuerza y sabrán que nos necesitamos juntos en este camino. Como diría alguien por ahí "vamos por todas las canicas" (alusión a un juego mexicano de hace muchos años).

jueves, 18 de febrero de 2016

El día que decidí escribir mi historia

Como lo comento en mi perfil, después de mucho tiempo de leer blogs desde la trinchera de mi computadora y en el anonimato de la red, en un sentimiento de profunda soledad y falta de empatía por el resto de las personas que me rodean, donde todo mundo tiene una opinión, una frase o algún remedio, necesitaba encontrar un espacio donde alguien me escuchara, me entendiera y sintiera lo que yo estoy sintiendo.

Muchas de las historias que aquí he leído me han hecho pasar tardes de llanto, de risas, de solidaridad. He encontrado historias esperanzadoras, otras no tanto, pero que siempre vienen acompañadas de palabras llenas de ánimo y de buenos deseos. Leo gente que habla desde lo más profundo de su corazón, con una sinceridad terrible, que rara vez escuchas en la vida ordinaria y fuera del mundo cibernético. Las voces atrás de estos espacios sufren, sienten y sobreviven a este maldito tema de la infertilidad.


Abrí un apartado con antecedentes para no marearlos desde el principio, si por mi fuera, empezaba desde el día que nací y no me paran, así que conociéndome y entendiendo que no tenemos todo el día para estar leyendo las anécdotas y aventuras de una mexicana loca, creo que lo mejor es que empiece esta entrada con mi situación fisiológica.

Hace apenas un año que estoy en esto y entiendo que para algunas es llevar toda la vida... Lo que pasa es que mi historia es como las de muchas, no sabía lo que estaba mal hasta que quise empezar a intentarlo y siempre confiada que todos los médicos que había visto antes me decían que estaba perfecta, pues pensé "será cosa de dejar las pastillas y listo, tal vez tarde un poco pero ya está no habrá mayor complicación". Siempre poniendo mi vida profesional y de pareja primero, decidí esperar y esperar... las circunstancias fueron cambiando y con ello la pareja y volví a esperar y a esperar, no parecía un problema porque tengo varias amigas cerca de los 40 años que todavía no tienen hijos y no parece ser un tema preocupante. Pues en esta misma línea estaba yo, hasta que caí en manos de mi adorado doctor, el doctor Z. Desde la consulta 1 algo vio en la ecografía que no le gustó, mandaron llamar a otros médicos para que dieran su opinión, no parecían ponerse de acuerdo, que si era un ovario deforme, que era una vena, una trompa tapada, en fin. Dr. Z no parecía convencido y me mandó a hacer una histerosalpingografía... Madre mía lo que me dolió "no duele nada, un ligero cólico y en 10 minutos estás fuera" "yo me embaracé en cuanto me las destaparon, fue increíble, no sentí nada" "a mi me fue súper bien, un poco incómodo pero duró 15 minutos". Estando tirada en la cama de la sala de radiología con las piernas abiertas, la técnica radióloga metiendo y metiendo la cánula maldita, echaban líquido como compresora de agua, una presión espantosa y un dolor que lo único que hizo fue provocar odio en todas esas personas que me dijeron lo bien que les había ido, pasaron 20 minutos, 40 y una hora, seguían intentando por todos los caminos porque no se permeaba la mitad del útero ni una de las trompas. "Qué raro, deben ser sinequias"... Una paletita y a mi casa, vámonos, como si no hubiera sentido que acababa de estar en una sala de torturas.
Dr. Z no estuvo del todo convencido con esto de las sinequias y me mandó a hacer una resonancia. Eso sí que no duele nada, un poco de ansiedad entrar al tubo y no poder moverse pero nada grave. Resultados: todo bien según la interpretación de las placas. Dr. Z seguía sin convencerse. No hay de otra, vio que había un quiste en uno de los ovarios y con ese pretexto me mandó a cirugía para poder entrar y a través de laparoscopía ver a ciencia cierta qué era lo que pasaba dentro de mi, si eran sinequias estaba listo para tratar de limpiar lo más que se pudiera y si no, comprobar su primera teoría. Salí de la anestesia y recibí la noticia: Tienes un útero unicorne con cuerno rudimentario.


¡¿Un qué?! Pues nada, a buscar todo lo que encontrara sobre esto, además de las explicaciones que ya me había dicho el doctor. Malformaciones Mullerianas, dentro de las malformaciones es la menos común, lo tiene entre un 1 y 5% de la población. ¡Lo que me faltaba! de todas, tenía que tener la más rara. Pero así como es rara la malformación, lo es también la información que encuentras, hay tan poco sobre el tema. Me queda claro lo que tengo y en resumidas cuentas es un útero de la mitad de tamaño (también conocido como hemiútero) que no alcanzó a formarse bien. Ni hablar, pero había buenas noticias: tengo mis dos ovarios completos y una trompa comunicante. Dr. Z con toda la buena intención que lo caracteriza dijo, sí se puede, vamos a intentar todo lo que se pueda, que tú no puedas decir, hubiera intentado esto o aquello y vamos viendo qué se puede hacer.

En eso llevamos intentos variados, estimulación, IAs, dos cancelaciones por quiste y hasta este mes que se programó la FIV. El viernes 12 de febrero extrajeron 13 óvulos, lograron fecundar 7, sobrevivieron 3. No quedó ninguno para congelar. El lunes 15 me transfirieron 3 embriones, ninguno era excelente, ni siquiera muy bueno; pusieron uno bueno, dos medio buenos (ninguno tenía esperanza de llegar a blastocisto).

Y aquí estoy, llevo 4 días en reposo moderado, no he ido a trabajar, he leído 3 libros completos, visto dos series de televisión, ya hablo con las paredes y reviso el reloj cada media hora para tomar alguno de los 15 medicamentos diferentes que me mandaron. Según mis investigaciones cibernéticas, de haberse logrado la implantación, debió ser entre ayer y hoy. Nada deseo más en la vida que esto, ahora habrá que esperar hasta el 27 para la primera beta y el 29 la confirmación.
Mientras, trataré de irles contando cómo ha sido esta historia. Seguramente no seré la primera ni la última mujer soltera (por no decir abandonada) en este proceso, tampoco debo ser la única con útero unicorne, mucho menos la única de 39 años o que el donante es su ex de quien sigue enamorada, seguro que no soy la única... pero todo junto, empieza a pesar.

No sé cómo empezar a participar en los diálogos, ahorita me haré a esa tarea, mientras tanto, si alguien por ahí perdido lee mi historia: gracias, mil gracias.

¡Nos estamos leyendo!

viernes, 12 de febrero de 2016

Antecedentes

Después de leer varios blogs, me pareció interesante escribir un apartado exclusivo de antecedentes, para poder contextualizar mi situación, y a mi misma ayudarme a entender porqué estoy pasando por todo esto.
Aborto. Mi maldición, mi culpa, mi tristeza permanente
Llevaba una relación de 5 años con mi novio, nos llevábamos de maravilla y teníamos planeado irnos a estudiar posgrados a Barcelona, empezábamos a planear la boda para el siguiente año. En ese entonces, acababa de terminar  un año con anticonvulsivos (Tegretol) recetado para un mal diagnóstico de epilepsia. El Tegretol y los anticonceptivos no se llevan muy bien. En Marzo del 2000 me embaracé por primera y única vez en mi vida. En ese momento se me vino el mundo abajo, tenía 23 años, acababa de terminar la carrera, tenía un buen trabajo, me habían aceptado en la universidad en Barcelona para hacer una maestría, ya tenía el boleto comprado, los planes hechos, mi cabeza ya pensaba en catalán y la idea de poder irme con mi novio a Europa sonaba de lo más fascinante. No tuvimos que pensarlo mucho, decidimos interrumpir el embarazo, en ese entonces estaba prohibido en México y eso lo hacía mucho más culposo, sucio, triste y un tanto agresivo. A las 3 semanas de gestación estaba en una clínica agarrada de la mano de una enfermera que veía en mi cara la duda espantosa que tenía por hacer algo que no sabía si quería. Fue espantoso, dolores terribles, por días tuve unos sangrados excesivos pero sobre todo, mi corazón nunca se recuperó de esa decisión y con frecuencia lloraba y me recriminaba por no haber sido lo suficientemente valiente. El tiempo pasó y con los años pensé que había sido la mejor decisión. Nos fuimos a Barcelona, vivimos juntos un año, volvimos a México en el verano, nos casamos, regresamos a Barcelona por dos años más. Fue la mejor época de mi vida, con lo mejor y lo peor de mi misma y de mi relación, nos encontramos y nos perdimos muchas veces en esos 3 años, pero nos amábamos, de eso no tengo duda.
Mi esposo.
Fue mi novio de 1995 al 2001, después mi esposo del 2001 al 2012, pero nos separamos en el 2009.
Lo quise infinitamente, probablemente sea la persona más divertida y noble que he conocido, pero también el más incisivo e iracundo.
Después de un par de años difíciles por nuestro regreso a México, estábamos logrando acoplarnos de nuevo, empezamos a hablar de tener un bebé y nos pusimos a trabajar en ello. Lo intentamos por 7-8 meses, los médicos decían que todo estaba bien conmigo, no encontraban nada extraño y a él le mandaron a hacer estudios, todo estaba en orden. Al poco tiempo, empezamos a distanciarnos, él quería unas cosas y yo otras, esa distancia iba haciéndose más y en 2009 decidimos separarnos. Nos seguimos viendo casi 3 años, pero ya no como pareja, hablábamos mucho, íbamos al cine, a comer a algún sitio nuevo, creo que ninguno de los dos quería volver pero tampoco nos dejábamos ir del todo. Por fin, en abril de 2012, firmamos el divorcio en muy buenos términos y por salud mental, nos dijimos adiós.
Lo mejor y lo peor de mi vida.
En ese tiempo de separación, conocí a una persona increíble, nos entendíamos perfecto, nos reíamos de lo mismo, nos enojábamos igual. Todo en nuestra historia fue extremo, el amor, las peleas, la locura, lo divertido, la pasión... casi en plan desgarrador. Hace dos años hablé con él sobre mi interés en formar una familia y parecía quererlo también. No les voy a hacer la historia larga, para junio del 2015 se mudaba de casa y se terminaba la relación. Ha sido lo más difícil que he vivido, nunca imaginé sentir tanta tristeza con la pérdida de alguien, todavía sufro y lo extraño cada día. Pero esa es historia es para un blog de mujeres dolidas, solas y abandonadas, en este el tema es otro: dentro de la tragedia o más bien, convirtiéndolo todo en tragedia, decidió apoyarme en mi deseo de ser mamá, así como lo imaginan, siendo el donante pero no participando en un proyecto familiar. Así están las cosas hasta hoy 18 de febrero de 2016.

jueves, 11 de febrero de 2016

YO

Después de mucho tiempo de leer a la distancia y detrás de mi laptop, decidí que era hora que alguien me escuchara, que alguien compartiera conmigo y poder hablar de todo esto que vamos viviendo y sobre todo sintiendo. 
Tengo 39 años, soy mexicana, vivo en la Ciudad de México. Me encanta el futbol, la música, el cine, la televisión, leer, viajar, mi trabajo y sobre todo comer y probar de todo. Amo a mi familia, tengo pocos amigos pero bien escogidos y el amor de mi vida ahora son nada más mis perros, porque el otro se fue hace casi un año. 
Mi historia empieza como la de muchas, cuando por fin decides (por segunda vez en la vida), que ya te llegó el momento y que es hora de tener una familia. La primera vez ese deseo fue fugaz, las cosas con mi esposo no estaban bien, yo no lo quería ver pero era absurdo seguir forzando algo que no iba a funcionar, eso fue hace 9 años y algún día no muy lejano, regresaré a este tema. 
Hoy me encuentro atrapada entre puregón, ecografías, quistes, merapur, IAs, FIVs, y una larga historia que merece su espacio y su tiempo, porque lo que estoy viviendo no es cosa fácil.
 Aunado al martirio de la infertilidad y las malformaciones mullerianas, entre histerosalpingofrafía, resonancias y laparoscopia, mi novio de 5 años atrás, decide que no quiere seguir viviendo juntos. Firmó el alquiler de su nueva casa, 4 días antes de la noticia que cambiaría mi vida para siempre, tengo un útero unicorne con cuerno rudimentario no comunicante.