lunes, 29 de febrero de 2016

Segunda beta y un ligero coqueteo con otra clínica

Hoy tuve cita para mi segunda beta, no entiendo la necedad de la clínica por volver a sacar más sangre, entiendo que es el protocolo y que eso a ellos los protege de diferentes situaciones donde pudieran salir alterados los resultados o un imprevisto aumento o disminución, en fin, en estas cosas hay que seguir las instrucciones al pie de la letra, ellos son los expertos por más que sientas que sabes más que ellos por todo lo leído, vivido y sentido. Si vas a poner en duda todo lo que digan los médicos, biólogos y enfermeras el martirio del proceso es mucho peor. 
Estando ahí me encontré con el director de la clínica, le expliqué que mi ansiedad era saber cuándo podíamos volver a empezar, que sentía que la edad se me estaba viniendo encima y mi angustia estaba dirigiendo mi existencia y francamente, así no se puede vivir. 
Con mucha paciencia, me explicó la importancia de hacer dos pruebas, me dijo que en caso de confirmar el negativo, él y su equipo analizarían paso por paso qué fue lo que pasó para ver qué sigue, me dijo que no me desanimara, que hay caminos todavía y que en el transcurso de la semana me llamarían para hacer una cita conmigo y sentarnos a estudiar todas las posibilidades. La verdad es que eso me hizo sentir mejor y me levantó un poco el ánimo para volver a empezar en cuanto sea posible. 
Saliendo de ahí me llamaron de otra clínica donde hace tiempo hablé para pedir informes y hoy temprano pregunté si podían recibirme. La doctora estaba llegando y tenía un espacio para escucharme y analizar mi caso. En cuanto me llamaron me dirigí hacia allá, no estaba muy lejos y ya había pedido el día en el trabajo para... para llorar mi pena, creo.

Me recibió la doctora C. desde que entré sentí buena vibra y que estaba entendiendo todo el proceso, se reía de mi humor negro y sarcástico del que suelo echar mano cuando me siento vulnerable por algo o quiero mitigar el dolor, al cabo de 20 minutos ella participaba de los chistes y hasta llegó a compartir conmigo experiencias personales que aligeraron el encuentro y rápidamente me hicieron sentir cómoda. No me dijo nada nuevo, nada que no supiéramos, hizo énfasis en que lo más urgente es recuperar los óvulos de buena calidad y ya posteriormente, evaluar la receptividad endometrial, pero primero lo primero y lo más urgente. Me preguntó cómo me sentiría considerando la ovodonación y si estaría dispuesta a un proceso así. 
Revisó mis estudios, analíticas, histerosalpingografía, resonancia, vio el video de mi histeroscopía y laparoscopía y bueno, sí me dijo que el útero era muy pequeñito pero que había que esperar a ver si con estudios lograba distendir, que eso es lo más importante. Me dio una receta donde me pidió seguir con el ácido fólico y regresar una semana después de tener el periodo. 

Le pregunté sobre las muestras de esperma vitrificada que tengo en la otra clínica, si podían trasladarse, me dijo que sí, que es un procedimiento sencillo y no se corre riesgo, lo único que se necesita es el consentimiento del donante. He ahí el problema. Hace semanas que no hablo con el "señor donante" y por como lo pude escuchar la última vez, me parece que él ya no está dispuesto a seguir en esto y no va ni a dar una muestra más, ni a consentir que se muevan las muestras, ni siquiera tengo claro si me dejará utilizar las que ya existen. Pero ese es tema para después, ahorita lo primero es que me digan cuándo podemos volver a empezar y extraer todos los óvulos sanos posibles, todos, todos, todos. Y tengo que analizar si me quedo en la clínica donde estoy o valoro la posibilidad de mudarnos. Esto lo veré a partir de la actitud y las opciones que me planteen donde estoy actualmente. 

Ahora toca esperar a que me vuelvan a llamar para confirmar el negativo, suspender todos los medicamentos, probablemente llorar el resto del día para acabar de sacar toda la frustración y la tristeza contenida y nada, intentar sonreír para empezar con todos los ánimos. 
Para acabar febrero con broche de oro, amanecí con un resfriado espectacular. ¡Sé que la vida no es justa pero ahora sí, se está ensañando conmigo!

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