domingo, 28 de febrero de 2016

Un día después del negativo

No sé ni cómo empezar esta entrada, en México son las 9:15 de la mañana, llevo despierta desde las 6 y me logré dormir (con ayuda externa) como a las 2. Mis ojos los tengo casi cerrados de lo hinchados que están de tanto llorar anoche. 
Ayer tuve la primera beta post transferencia de 3 embriones: Negativo. El doctor me dijo que continuara con la progesterona hasta la segunda beta que es el lunes por cualquier error que hubiera podido haber en el laboratorio, es nada más por no dejar. Me parece innecesario, la beta salió en ceros.

La realidad es que ya me imaginaba que esto iba a pasar, desde que empecé con todo esto el problema principal ha sido el endometrio. Debido a mi malformación, mi querido útero unicorne, mi endometrio no alcanza un grosor adecuado para la implantación, lo más que hemos logrado y con mucha estimulación ha sido 6.5 mm lo cual complica mucho lograr que los embriones quieran quedarse anidados ahí, aunado a eso, un útero como el mío tiene problemas de irrigación sanguínea así que es casi imposible lograr una comunicación adecuada entre el embrión y el endometrio, no hay receptividad apropiada. 
Aún cuando estás clara que las probabilidades son muy escasas y prácticamente sabes que no ha funcionado, siempre hay esa posible esperanza, la creencia del milagro, la posibilidad que rompa la regla y las estadísticas. Siempre existe y fantaseas con la idea que se pueda, la realidad es que el golpe es terrible y muy poca gente lo entiende. 

En estos 13 días de espera tuve todo tipo de sentimientos, había días donde estaba tranquila, visualizando e imaginando que estaban conmigo y se estaban haciendo su propia camita para quedarse arropados en mi, hablé mucho con ellos, hablamos del trabajo en equipo, de lo mucho que nos íbamos a necesitar en el proceso. También había días que sentía que no había posibilidades, que habíamos desperdiciado 3 embriones y que tal vez lo mejor hubiera sido congelarlos hasta alcanzar un mejor endometrio en otro ciclo. Después llegó la tormenta, pensar que empecé con todo esto cuando tenía 38 años pero que ahora estoy a 6 meses de cumplir los 40 y tengo pavor de no encontrar suficientes óvulos en buen estado y sanitos. Estoy aterrada, esa es la realidad. 

Ahorita quisiera que terminara ya esto para que me digan cuándo puedo volver a empezar, me urge que me extraigan todos los óvulos posibles de aquí a diciembre, tener una buena reserva vitrificada y después ya intentar la implantación, pero lo urgente es tenerlos ya o seguirá pasando el tiempo y cada vez tendré menos posibilidades de tener óvulos sanos.  

Nunca imaginé, como seguramente ninguno de los que pasan por estos procesos, que viviría algo así. Desde niña me vi claramente formando una familia, teniendo dos hijos, perros, un esposo, un trabajo.... No sé cómo hacer para dejar de culparme y quitarme el sentimiento de arrepentimiento tan espantoso que tengo por haber dejado pasar tanto tiempo, pensando que todo estaba bien, que sería sencillo y ahora con el tiempo encima, con la presión de la calidad ovárica, la comprobación que mi útero simplemente no da el ancho (en lo connotativo y en lo denotativo) y sumado a todo eso, sin pareja. Ese último tema me tiene por demás angustiada ya que hablé con mi ex en estos días y en un arrebato de nervios, enojo, ansiedad, no lo sé, me dijo que probablemente el ya no quisiera que se utilizaran sus muestras para futuros intentos. Vamos, que por donde la vea, estoy fregada. No he tenido una buena noticia en meses y meses, se me están acabando las fuerzas y no veo de dónde voy a sacarlas para empezar el plan B. Hoy no es un buen día, se me vienen a la cabeza los peores pensamientos, tal vez mañana encuentre una luz. 

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