
Ayer pasé cerca de 5 horas leyendo en internet sobre FIVs, infertilidad, síntomas, dudas, enojos, frustraciones, positivos, milagros, en inglés, en español, en Europa, en México, en Estados Unidos, blogs, foros, artículos médicos, todo lo que se puedan imaginar.
Creo que en el noveno día de beta espera ya la interpretación que haces de absolutamente todo lo que sientes, piensas o percibes se vuelve una obsesión tal que no te permite pensar en ninguna otra cosa. Es imposible seguir así, paso de una felicidad absoluta a un llanto descontrolado, a sentirme total y absolutamente segura que se logró la implantación y que estoy embarazada a la negación y frustración que me han acompañado en todo este proceso y que siempre me han llevado al mismo resultado... Quiero pensar que somos muchas así, que te come la cabeza, que te duele el pecho de la ansiedad, que los ojos te traicionan y no sabes en qué momento se van a inundar sin importar quién esté enfrente, me siento tan desesperada, tan sola, tengo pánico de otro negativo y no sé de dónde sacaré las fuerzas (y el dinero) para volver a empezar.
Lo que me tiene mal desde ayer es mi edad. No puedo dejar de culparme por no haber sido precavida, por no haber planeado bien las cosas y haber hecho una revisión más exhaustiva de mi cuerpo, ningún médico se había percatado de mi útero unicorne, yo jamás imaginé que podría tener algo malo, de haber sabido todo esto hace unos años no me hubiera esperado tanto porque ahora, aunado a la malformación, tengo el tiempo contra reloj, empecé con todo esto cuando tenía 38 años, ahora estoy a 6 meses de cumplir 40. No puedo dejar de pensar que cada mes que pasó se desperdició una oportunidad más de extraer todos los óvulos sanos posibles. Si hubiera sabido todo esto antes, no estaría viviendo esta tortura, me aterra pensar que no voy a lograr obtener los óvulos sanos que necesito para lograr tener mi bebé, en mi o en un vientre subrogado, pero mío.
Veo para atrás y no puedo evitar sentir un arrepentimiento terrible por las decisiones que tomé, y también las que no tomé, en mi vida. Mucho estudio, mucho éxito profesional, viajes por todo el mundo, asegurar un patrimonio, miles de noches de fiesta, una relación llevada a su máxima locura pero que al final no resultó y me quedé sin formar mi familia y sin amor.
Nunca había tenido problemas con mi edad, me sentía joven, guapa, exitosa, asertiva. La gente siempre me calcula menos años, hasta 8 y 10 menos de los que tengo y yo me la creí también. Hoy por hoy nada me está pesando más que tener 39 años. Si no hubiera esperado tanto tiempo, podría tener óvulos en excelentes condiciones y vitrificados y no tendría esta preocupación extra.
Sé que hoy tengo que pensar en positivo, que estoy embarazada y que esto va a funcionar, que no debo adelantarme a lo que no ha pasado, pero no lo puedo evitar, mis pensamientos me están volviendo loca. Me siento terriblemente confundida, creo que no estoy pudiendo manejar tanta tensión. Intentaré seguir trabajando...
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